En Córcega, durante la fiesta de Todos los Santos, la tradición dicta que se coma el «pan de los muertos», que en el dialecto de Bonifacio se llamaba originalmente «uga siccata» o «ugha secaïa». Es un pan dulce que se hace con pasas y nueces.
El pan de los muertos se hornea tradicionalmente la noche de Todos los Santos, la víspera del Día de los Muertos (2 de noviembre). Cada familia pone «u panu di i morti» sobre la mesa, a modo de ofrenda a sus antepasados fallecidos. Además, las familias van al cementerio a dejar flores en las tumbas de sus seres queridos.
La tradición exige un segundo ritual durante esta fiesta: hay que dejar castañas en los alféizares de las ventanas. Después se preparan de diferentes maneras: castañas asadas, pan de castañas, tarta de castañas, etc.
Si estás en Córcega en Todos los Santos, estoy segura de que el aroma que flota por las calles de los pueblecitos corsos ese día, con todos esos pasteles y panes de los difuntos, será una experiencia inolvidable. Pero hasta entonces, aquí tienes mi receta.

Ingredientes:
- 450 gramos de harina
- 7 gramos de levadura
- 90 gramos de mantequilla sin sal (ablandada)
- 80 gramos de azúcar
- Sal (una pizca)
- 3 huevos
- 1 huevo batido
- 150 mililitros de leche (tibia)
- 100 gramos de pasas
- 90 gramos de nueces (partidas)
- Ralladura de limón

Preparación:
Deja las pasas en remojo en agua durante unos 30 minutos y luego escúrrelas.
Echa la harina en un bol grande, haz un hueco en el centro y añade el azúcar, la mantequilla, la leche, la levadura y la ralladura, y mézclalo todo.
Añade la sal y los huevos, y mézclalo todo con cuidado.
Pon la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amásala durante unos 10 minutos, hasta que quede lisa y elástica.
Añade las pasas y las nueces y amasa hasta que se mezclen bien.
Haz una bola con la masa, ponla en un bol ligeramente engrasado, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar entre 1 hora y 1 hora y media.
Pinta la masa con el huevo batido y colócala en una bandeja de horno forrada con papel de horno.
Hornea en el horno precalentado a 180 °C durante 40-45 minutos.
Deja que el pan de los muertos se enfríe y disfrútalo… con respeto.