Este es el capricho favorito de los niños —y de los mayores— en Córcega, pero también el buñuelo más buscado por los turistas que pasan por la Isla de la Belleza. ¡Incluso hay puestos de buñuelos (o «fritelle») algunos días de la semana!
Hoy te propongo la receta de los buñuelos de brocciu, un plato tradicional corso que se prepara —como ya habrás adivinado— con el famoso queso de la isla, el brocciu (con este queso se hace, entre otras cosas, el delicioso fiadone ).
Pero si, cuando te animes a probar la receta, ya no es temporada, usa brousse. La textura es casi la misma. Te desaconsejo totalmente la ricotta o cualquier otro queso, porque la consistencia y el sabor no serían para nada los mismos.
Lo mismo pasa con las cáscaras de limón: puedes sustituirlas por ralladura de naranja o de clementina de Córcega. Dicho esto, vamos a ponernos manos a la obra con los buñuelos de brocciu, siguiendo la receta simplificada de Alexandra Rogani (te dejo el vídeo más abajo).
Ingredientes:
- 250 gramos de brocciu
- 180 gramos de harina
- 2 huevos
- 1 ralladura de limón sin tratar
- 2 cucharadas soperas de levadura
- Aceite de girasol (para freír)
- Azúcar (para espolvorear)
Antes de entrar en detalles sobre cómo se hace la receta, puedes echarle un vistazo a este vídeo, realizado por Alexandra Rogani:

Preparación:
Para preparar buñuelos de Brocciu, hay que empezar (como es lógico) por la masa de los buñuelos. Pero ya verás que no vamos a hacerlos a la antigua usanza —es decir, con trocitos de brocciu en la masa— para ahorrar tiempo y asegurarnos de que salgan bien.
En un bol, desmenuza el brocciu y añade los huevos. Ralla la cáscara del limón (o de cualquier otro cítrico de la isla) por encima. A continuación, amasa todo hasta conseguir una masa homogénea.
Añade la harina y la levadura en polvo, y vuelve a mezclar, a ser posible con una batidora si tienes una. La masa debe quedar aireada y sin grumos.
Calienta el aceite (limpio) en una cacerola o en una freidora, a una temperatura máxima de 170 °C.
Con dos cucharas, forma bolitas del tamaño de una pelota de golf y sumerge cada bolita de masa en el aceite hirviendo hasta que el buñuelo esté bien dorado. ¡No llenes demasiado la freidora!
Saca los buñuelos con una espumadera y ponlos en un plato cubierto con papel de cocina (para que absorba la grasa).
Por último, mientras aún estén calientes o tibios, reboza los buñuelos en azúcar glas. Y déjalos enfriar poco a poco antes de comértelos. Se conservarán 24 horas, ni más.